Crisis salarial: el 73% agota su sueldo en menos de dos semanas.

La situación salarial de los trabajadores argentinos continúa mostrando señales de deterioro pese a la desaceleración de la inflación. Un reciente relevamiento de Bumeran reveló que el 73% de los trabajadores agota sus ingresos en menos de dos semanas y que el 90% no logra ahorrar. En paralelo, el secretario general de la Federación de Trabajadores Aceiteros, Daniel Yofra, advirtió que la mayoría de los asalariados registrados se encuentra por debajo de la línea de pobreza y cuestionó la respuesta del movimiento sindical frente a la pérdida del poder adquisitivo.

El salario dura cada vez menos

Según el estudio “¿Qué pasa con el salario?” elaborado por Bumeran, casi nueve de cada diez trabajadores consideran que sus ingresos no alcanzan para cubrir las necesidades básicas.

El informe muestra que el 74% de los encuestados percibe un deterioro de su poder adquisitivo en los últimos meses, un porcentaje que creció significativamente respecto de 2025.

Los datos reflejan una realidad preocupante:

Federico Barni, CEO de Bumeran Argentina, sostuvo que la baja de la inflación no implica automáticamente una recuperación del salario real.

“Hoy el desafío ya no pasa solamente por ganarle a la inflación, sino por reconstruir capacidad de consumo y previsibilidad”, explicó.

Alquiler y alimentos, los gastos que más pesan

El relevamiento también identificó cuáles son los principales destinos de los ingresos de los trabajadores argentinos.

El alquiler aparece como la principal preocupación económica para el 44% de los encuestados, seguido por:

Entre el reducido grupo que sí consigue ahorrar, la mayoría solo puede reservar entre el 5% y el 10% de sus ingresos mensuales.

Daniel Yofra: “El 90% de los trabajadores registrados está por debajo de la línea de pobreza”

En este contexto, Daniel Yofra lanzó una fuerte advertencia sobre la realidad laboral argentina.

Durante una entrevista radial, el dirigente sostuvo que la pérdida del poder adquisitivo es una de las problemáticas más graves que enfrenta actualmente la clase trabajadora y responsabilizó tanto a las políticas económicas como a la dirigencia sindical por no haber logrado revertir esta tendencia.

Según Yofra, la situación salarial se agravó al punto de que:

“El 90% de los trabajadores registrados está por debajo de la línea de pobreza”.

El referente sindical consideró que el deterioro salarial no es un fenómeno reciente sino el resultado de años de retroceso en la capacidad de compra de los salarios frente al aumento del costo de vida.

El modelo aceitero: salarios construidos con organización y conflicto

Yofra destacó que los trabajadores aceiteros lograron mantener salarios superiores al promedio nacional gracias a una estrategia sindical sostenida durante más de dos décadas.

El dirigente recordó que la federación impulsó importantes medidas de fuerza para defender los ingresos de los trabajadores:

“El salario que tienen hoy los trabajadores aceiteros no cayó del cielo. Es el resultado de años de huelgas y organización”, afirmó.

Para el sindicalista, la organización colectiva permitió que los trabajadores obtuvieran una participación más equitativa de la riqueza generada por uno de los sectores más rentables de la economía argentina.

Críticas al Gobierno y llamado a un plan de lucha

El secretario general de la Federación Aceitera también cuestionó las políticas laborales y económicas del Gobierno nacional y consideró insuficiente la respuesta de las centrales sindicales.

A su entender, las movilizaciones y paros realizados hasta ahora no alcanzan para frenar el deterioro de las condiciones laborales.

“Tenemos que unir todos los frentes y salir a pelear contra este gobierno con un verdadero plan de lucha”, sostuvo.

Además, defendió una mayor intervención estatal en mercados estratégicos, especialmente en el comercio de granos, y propuso recuperar herramientas de regulación pública similares a la desaparecida Junta Nacional de Granos.

Una crisis salarial que persiste

Los datos del relevamiento de Bumeran y las declaraciones de Daniel Yofra coinciden en un punto central: la desaceleración inflacionaria aún no se traduce en una mejora perceptible para amplios sectores de trabajadores.

Mientras la mayoría de los asalariados asegura que sus ingresos no alcanzan para cubrir necesidades básicas y el ahorro se vuelve una excepción, crecen los cuestionamientos sobre el rumbo económico, las negociaciones salariales y la capacidad del movimiento sindical para recuperar el poder adquisitivo perdido.

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